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The Music In My Mind |
de cuando te sientes en casa.

de cuando te sientes en casa.

Jul 28

Cuando tenía poco de haber llegado a vivir a esta esquina del mundo uno de los primeros amigos que hice en la ciudad me dijo que uno comenzaba a sentirse en casa cuando ya tenías un “bar habitual” (de esos donde ya siempre te vas directo a la misma mesa y en los que ya saben qué te tomas #alburfree), cuando al fin encuentras un sitio en el que te cortan el pelo como me gusta y… una tercera de la que ya ni él ni yo nos acordamos. Hoy cumplo 3 años viviendo aquí, en el “Pacific Northwest” y creo que ya me siento en casa.

Si,  ya hay un “bar habitual” y creo que es el mismo que el de ese amigo, hemos compartido ya varias pláticas en esa mesa que está junto a la ventana mientras nos tomamos in “Vodka and Tonic” (para mi) y una de esas bebidas donde mezclan Guiness con cidra(para él). La mesera, una mujer de caderas ámplias y rizos rubios ya sabe que no, no somos pareja y si, nos turnamos para pagar las cuentas.

Si, ya hay un lugar en el que me gusta cortarme el cabello y no solo un lugar si no un “Style professional” en particular. Ya no me espero a ir a México para cortarme el cabello (ok, a veces si, pero es meramente económico y circunstancial).

Además de esto… ¿qué más ha pasado para que Seattle, Bellevue, Redmond y todos estos lugares del “Puget Sound” me hagan sentir como en casa? Bueno, aquí les cuento…

  • El wey (si, así nos llevamos) que vende los boletos en la taquilla del Showbox (mi lugar favorito para conciertos en Seattle) ya me conoce, ya sabe mi nombre y ya me hace bromas acerca de la cantidad de boletos que compro. Es más, un día ya hasta me invitó un cigarro (pero yo no fumo) y la última vez que lo ví notó que estaba yo bronceada y me dijo que me veía guapa (EA!).
  • Ya no cargo con mi paragüas para todos lados, ya aprendí que la lluvia de Seattle es amable casi siempre y con un buen “raincoat” y unas botitas para la lluvia la haces. Además, cuando hay mucho viento, este abre los paragüas y sale peor.
  • Aprendí ya a ponerme shorts siempre que el termómetro marque más de 15ºC y mi cuerpo ya comienza a derretirse a partir de los 25ºC. Ya no me da tanto frío en invierno y mi piel delicada al sol ya no tiene tantas marcas como antes.
  • Ya acostumbré a decir que mido 5’5” y que peso 130 libras (aunque me siguen gustando más el sistema métrico). Así mismo, ya me acostumbré a que aquí no soy una mujer alta, soy más bien promedio tirándole a pequeña; además de que, sin hacer dietas ni bajar de peso, bajé de talla (aquí todo es más grande).
  • He ido encontrando lugares deliciosos para comer, de esos pequeños que no vienen en las guías para turistas. He probado ya una buena cantidad de cervezas locales y me gustan.
  • Ya no me paso los semáforos peatonales (ya vi que incluso en otros lugares de EUA se los pasan por el arco del triunfo, pero aquí son todos muy respetuosos).
  • Disfruto caminar por las playas frías en invierno, cuando hay focas y tienes que ir con chamarrota para no congelarte. Extraño, si, las playas mexicanas, pero he aprendido a reconocer el encanto de estas, distintas del todo. Y en verano, disfruto meter mis pies (si, aún no hay tanta valentía) para aliviar el calor.
  • Le he tomado cariño a los cambios de estación (el otoño es mi época favorita del año), y disfruto mucho de las actividades que vienen con cada una de ellas. Me gustan los cambios de color en los árboles en el otoño, el florecer de los cerezos en primavera (aunque luego me causen alergia estacional), esquiar en invierno y disfrutar del calor, los conciertos y películas al aire libre en verano.
  • Me gusta la variedad de festivales que ofrece la ciudad, el de cine, los de cerveza (si, en plural muchachos), los de música, los de comida, esos de videojuegos y cómics (a los que nunca he ido pero al muchacho le encantan), los miles de “meetups” que hay a diario en la ciudad y, en general, esa sensación de que -a pesar de ser una ciudad “pequeña”- siempre habrá algo interesante qué hacer.

Por último (lo más importante se deja para el final muchachos), creo que uno se siente en casa cuando siente que hay alguien en quien confiar, a quien llamarle cuando hace falta. La primera vez que yo sentí eso fue hace ya algún tiempo, cuando creí que había perdido mi pasaporte (larga historia), toda la ayuda que tuve aquella vez es la misma que he sentido presente “ever since”, tener alguien con quien reir, alguien con quien llorar, alguien con quien compartir secretos, alguien con quien hacer chistes, con quien festejar los triunfos, alguien a quien llamar para no comer sola… eso sin  duda es parte importante de sentir un lugar como “nuestro” y sin duda, es la razón más importante por la cual yo siento llegar a casa cada que me asomo por la ventana del avión y veo la cima de Rainier (cuando se ve claro, los días que está despejado). No se por cuánto tiempo más vaya a ser este mi hogar, pero ahora que lo es puedo decir que es un sitio en el que me siento excelente.

[Regresaste, si, pero sólo para darme mil razones para volver a correr en sentido opuesto]

De la wishlist de mis últimos 20′s

De la wishlist de mis últimos 20′s

Jul 14

Ya viene mi cumpleaños y, como en muchos otros años de mi vida, hago una wishlist. No solo para que ustedes tengan idea de qué puede hacerme feliz, sino para que en unos años, cuando venga yo a leer estos escritos, me acuerde yo de las cosas materiales (y las no tanto) que quería a para celebrar mis últimos veintes. Seguro algún día me reiré de lo que hay en esta lista como hoy me rio al recordar cuando mi más grande sueño era tener un rerpoductor de MP3 en el que cupieran 100 canciones.

En fin, aquí les va mi lista en la que -según yo- se nota que cada vez estoy más cerca del tercer piso (y ya soy menos hippie y así) pero que hay cosas que no cambiarán nunca (como mi gusto por llevar la música a todos lados). La lista inicia con esos deseos improbables y luego unos más terrenales, de todo pues:

Un vuelo redondo Seattle-BCN para ir a la boda de mi amiga Lucía en Septiembre. Anden, no tienen que pagarme hospedaje ni nada, solo el vuelo, yo hago el resto. Pueden buscar vuelos aquí [LINK]

Una Macbook Air de las de 11 pulgadas, la más básica. Solo quiero algo que pese menos de 2 kilos para ir y venir a trabajar. La encuentran aquí [LINK]

Un maletín rojo para la computadora, uno que no parezca de muchachita de prepa. Este es mi favorito. [LINK]

Unos audífonos para nadar. Estos (con un mini iPod incluído) son la mejor opción que he encontrado. [LINK]

Wivenhoe Park… porque las ganas de leer novelas con música de por medio nomás no se me acaban. [LINK]

Una smartband, hace meses que tengo ganas de usar una para hacer tracking de mi actividad y creo que la nueva de Sony es una buena opción. [LINK]

Un six de estas delicias (son buenísimas y solo las hacen en verano). [LINK]

Un kilo (una libra es muy poco) de “Rainier cherries”, porque esas tampoco serán suficientes nunca… [de esas no hay link, vayan a un mercado muchachos]

Un porta pasaporte (el que tengo me trae malos recuerdos). Este es mi favorito [LINK]

Gift Cards para ir al cine, hay muchas películas que quiero ver y mi bolsillo sufre. [LINK]

Los libros de Game of Thrones… porque ya estuvo bueno de estar esperando por la siguiente temporada y vivir en la eterna duda. BTW, en este caso podrían darme la versión para Kindle ;-) [LINK]

Una felicitación masiva con tuits. Esta app sirve para eso, van: [LINK]

Estos lentes oscuros (porque nunca son suficientes). [LINK]

Boletos para conciertos (plis plis plis). Estos son los que tengo en mente [Hercules & Love Affair] [Spoon- Viernes 25 del CHBP] [Jason Mraz en acústico]

Casi todas estas (y otras) opciones las encuentran en mi wishlist de Amazon. [LINK]

De todo lo que me provocó “Boyhood”

De todo lo que me provocó “Boyhood”

Jun 16

Películas acerca del paso de la vida hay muchas y seguramente todas ellas (o la gran mayoría) están hechas para provocarnos momentos de reflexión y esa sensación de ser solo un expectador y no un participante en el paso del tiempo. Sin embargo, siempre hay una separación entre aquellos que vemos la historia y los que la viven, quizás por la forma en que van saltando las escenas en el tiempo, quizás porque no terminamos de creernos que los actores se vean igual a los 15 que a los 25 (pese a los kilos de maquillaje que les ponen). Con “Boyhood” -al menos a mi- me pasó diferente, no hay saltos, solo una línea contínua y desde la primera escena, más que una película, parecemos estar viendo los recuerdos de alguien.

El rodaje de esta película comenzó hace 12 años, un proyecto que nació cuando el director Richard Linklater decide escribir un guión acerca de un niño de 7 años, guión en el que contaría la historia de este niño hasta que este llegara a los 18. La película, fuera de ser una de esas historias fantásticas que me gustan por la forma en que me hacen escaparme de la realidad, me pareció más una ventana a la historia de alguien más, sin demasiado retoque, casi al natural, como si fueran un montón de videos paparazzi acera de la vida de “Mason”, ese niño cuya mirada no cambia a través de los años. Una cinta que para mi fue también una manera interesante de conocer de cerca la forma en que un niño va creciendo, a momentos tan distinto de lo que yo recuerdo de mi infancia como fémina.

La música es otro elemento importante de la película, la selección de la misma me parece un factor interesante, porque seguramente no se habrá pensado en ella desde un inicio, sino que las canciones fueron añadiéndose conforme al paso del tiempo, de manera similar a como cada uno de nosotros va contruyendo el “soundtrack” de su vida. En la primera escena suena “Yellow”, de Coldplay y a lo largo de la película podemos escuchar a músicos como Paul McCartney, Cat Power, Yo la Tengo, Gotye, The Hives, entre otros; ayudando con cada canción a construir una imagen completa de la historia y su contexto.

Para mi ver esta película, más allá de ser una forma de entretenimiento, fue un pretexto para recordar mi infancia, para reirme de mi etapa adolescente y para reafirmar el hecho de que, no importa cuan adulto seas, siempre habrá decisiones complicadas, siempre habrá finales y nuevas etapas… y al final nada será tan grave como parece.

Sin más, les dejo el trailer de la película y una lista que hice para que puedan escuchar la música de la misma. Según leí, “Boyhood” estará en cines el 11 de Julio, estén atentos, vale mucho la pena verla.

Aquí está el Soundtrack:

[A veces te escribo solo en lugares que no puedes ver]

Del libro que me dejó meterme en la cabeza de un hombre.

Del libro que me dejó meterme en la cabeza de un hombre.

Feb 28

Hace algunos años salí con un muchacho un wey que me dijo que estaba seguro de que alguien me había dado el libro negro de los secretos masculinos porque yo actuaba como ellos, los hombres, en muchos sentidos. En ese momento la afirmación me dio risa, luego me di cuenta que podía ser una frase que aquel muchacho wey usaba como táctica de ligue; sin embargo, en el último mes, me di cuenta de que algo de cierto tenía aquella afirmación. “High Fidelity”, de Nick Hornby, es el libro que me hizo darme cuenta de que si, a veces me comporto como hombre (y me encanta).

La contraportada de este libro está llena de comentarios de revistas y periódicos famosos acerca del mismo, una de ellas dice: “Keep this book away from your girlfriend – it contains a lot of your secrets to let it fall into the wrong hands”, y hasta donde mi opinión como mujer me permite opinar, es cierto, muy cierto.

La historia de este libro comienza cuando “Rob” acaba de terminar su relación con “Laura” y, lejos de sentirse triste, prefiere seguir de largo con su vida, después de todo, ha pasado por peores rupturas (y te cuenta 5 de ellas en los primeros capítulos) y no ve para qué encerrarse deprimido en su casa. A sus 35 años sigue sin sentar cabeza, no tiene un trabajo “serio” o “estable” como muchos de sus amigos tienen (él es dueño de una tienda de viniles venida a menos) y encima de todo le debe dinero a la mujer que lo acaba de dejar por el vecino. Es entonces cuando Rob comienza a reflexionar acerca de sus relaciones, pero más en particular acerca de sus rupturas, todas ellas ocasionadas por mujeres que se van, que lo dejan, que prefieren a alguien más.

El libro nos permite movernos dentro de los pensamientos del narrador(Rob); en un capítulo descubrimos el porqué de que muchos hombres no sean tan buenos para el “foreplay”(o al menos una buena justificación contada de una manera comiquísima), en otro más descubrimos cómo es que lidian con la tristeza (aunque no la llamen así) de estar lejos de alguien a quien quieren, de la aversión que le tienen al rechazo y lo difícil que es para algunos decir “Te quiero” después de que alguna vez alguien les rompió el corazón, del cómo muchas veces son (somos) niños envueltos en cuerpos de adultos, enfrentándose a un montón de experiencias para las que no se sienten preparados (Don’t we all?). Todo contado en un contexto de los años 80′s, con un montón de discos y referencias musicales que te hacen entender aún mejor la historia.

De manera más personal, más allá de la música y la narración masculina, lo que más me gustó de este libro es la forma en la que el personaje descubre la importancia de su relación, cómo reconoce sus miedos, sus limitaciones y, como quien va aprendiendo a caminar, da pasos cortos para regresar al punto de partida. Además, como seguramente le sucede a más de uno, me gustan esos momentos en los que uno lee algún detalle y sonrie mientras piensa “Claro, a mi me pasa igual” y este libro -para mi- está lleno de ellos; aquí les comparto algunos de mis favoritos, aunque quizás dirán más de mi que del libro:

Cuando él, descubre el hilo negro (jajaja ok no, pero casi):

“I remembered what it is I like about sex: what I like about sex is that I can lose myself in it entirely. Sex, in fact, is the most absorbing activity I have discovered in adulthood.”

Esa con la que descubrí que no soy la única que, en algún momento de su vida, ha pensado esto:

“But there was an important and essential truth contained in the idea, and the truth was that these things matter, and it’s no good pretending that any relationship has a future if your record collections disagree violently, or if your favorite films wouldn’t even speak to each other if they met at a party”

La parte donde ella (la ex) dice:

“You’re really very likable, when you put your mind to it. You make people laugh, when you can be bothered, and you’re kind, and when you decide you like someone then that person feels as though she’s the center of the whole world, and that’s a very sexy feeling.” (Muchachos: ahí está el secreto caray)

Y listo, sin más que decir, no porque no quiera o no tenga qué, sino porque de verdad quiero que lo lean, los dejo con esta lista que hice basándome en algunas (no todas) de las referencias musicales del libro:

[Me imaginaba mi historia completa contigo, desde el primer beso hasta el momento en que decidiría dejarte por alguien más. Por eso me era complicado dar el primer paso.]

de cuando leí “Eleanor and Park”

de cuando leí “Eleanor and Park”

Feb 06

Cuando la portada de un libro incluye unos audífonos en su ilustración y una de las reseñas que me llevaron a él me asegura que voy a tener una historia de amor musicalizada y ambientada en los 80′s, creo que es fácil que me enganche. Así fue como llegué a “Eleanor and Park”

¿Cómo les cuento un poco de este libro sin que en el camino se me vaya un spoiler o algún detalle que diga de más y les robe tantita de la emoción que podrían haber sentido? No lo se… pero voy a intentar averiguarlo ‘on the road’.

Nunca tuve un romance de verdad en mi etapa adolescente, al menos nada que yo considerara como algo que pudiese tener un futuro; y -para mi buena fortuna- nunca fui una de esas niñas a las que todo mundo molestaba en la secundaria/preparatoria. Quizás esas son las dos principales razones por las que, para mi, este libro fue una forma de descubrimiento de muchas emociones que eran un tanto desconocidas para mi, es lo bonito de los libros, te permiten vivir historias que -de otra forma- quizás nunca podrías.

Siempre he guardado recuerdos “musicales”, de esos que se contruyen cuando atas una canción o una banda a una memoria en particular o, más aún, a una etapa de tu vida, por eso me gustan los libros en los que te cuentan lo que sucede al tiempo que te hablan de la música que suena en esos momentos. Porque no es lo mismo leer una historia de amor sucedida en los 80′s en la que de fondo suena “Hall & Oates”, que una en la que suena “The Smiths” y un primer beso no sabrá igual escuchando a U2 que al ritmo de Durán Durán; es por eso que en esta historia la música es como un personaje más, uno que permite que este par de protagonistas tímidos se comuniquen, se entiendan, se den cuenta de cuan importantes son el uno para otro y -finalmente- se enamoren.

Lo mejor de todo es que el amor surge no de la belleza, ni del carisma de alguno de los dos, sino de los detalles, de los puntos en común que van descubriendo que tienen, de todo lo que van compartiéndose (porque a uno le gusta y no puede dejar que el otro se lo pierda); al día de hoy se de mucha gente que nunca se ha enamorado de esa forma. Quizás es una idea boba de mi parte pero, de repente, cuando leía este libro, pensaba si las niñas super bonitas, esas a las que los muchachos se acercan como abejas a la miel, sabrán alguna vez qué lo que se siente esa transformación de sentimientos, de cuando un chico te ve como la “rara”, la “gordita”, la “chistosa” y -luego de un par de conversaciones, música, cómics y lugares en común compartidos- comienza a pensar en ti como la mujer más bella e interesante del mundo. Otro aspecto que me llamó la atención del libro es que, por la época en la que está ambientada la historia, es interesante ver cómo los personajes se mueven dentro de un mundo en el cual no es tan sencillo estar cerca, donde la comunicación no es a través de mensajes enviados por medio de un teléfono móvil; no se ustedes, pero yo me relajaba del sólo pensar en que, en esos momentos en los que alguno de ellos estaba solo, lo estaba de verdad, sin opción de revisar el estatus de Facebook del otro, sin la ansiedad por no ver la doble palomita en los chats del Whatsapp. Si alguien tiene un adolescente en su círculo, dele este libro para que vea cómo si era posible el amor y las relaciones antes de Facebook y Match.com.

Ya para cerrar, debo decir que este es un libro perfecto para recordar qué se siente ser adolescente, pero más importante aún, revivir la sensación de estar enamorado por primera vez y creer que se es capaz de cualquier cosa con tal de ver feliz a la persona que nos provoca ese sentimiento. Recordarlo y volver a sentir que es posible y que vale la pena intentarlo. Y claro, también es un libro perfecto para escuchar esta lista musical, que tiene en ella todo tipo de música de los 80′s, tan llena de acentos, altas y bajas como el amor mismo:

[Acumulo historias y las guardo en silencio mientras espero a que vuelvas del viaje, para contártelas todas sin que se me haya escapado una sola palabra]

de mi música favorita del 2013.

de mi música favorita del 2013.

Dec 31

Después de leer y leer reseñas de “Los mejores XXXX discos del 2013″ o “Las mejores XXXX canciones del 2013″, me di cuenta de que:

  1. No coincido con todos ellos, a veces creo que ya tengo un par de géneros favoritos y entonces hay mucho que, por default, dejo fuera.
  2. Hay discos que no me gustaron completos (como el de Bowie o el de Foals), pero si tienen un par de rolas que fueron de mis favoritas del año.
  3. Hay algunas cosas de esas listas que yo no había escuchado y que, tras escuchar, no creo que me haya perdido yo de tanto.

Tras esa pequeña reflexión, de una breve discusión con Alfonso (al que hace poco dejé de decirle Poncho) y de leer el post que escribió mi amiga Alexa acerca de su música favorita del año (léanlo y vean cómo la eligió, es un buen método) me decidí a hacer mi propia lista. Ecléctica, romántica y alegre… como me gusta pensar que soy yo, aquí les va:

Mis 10 discos favoritos:

  1. Arctic Monkeys – AM: Un disco que escuché de principio a fin varias veces, no cabe duda que es una banda que madura cada vez más y en este último disco, sin dejar su sonido de lado, sorprenden y logran perfeccionarse aún más.
  2. Travis – Where you stand: Escuchar a esta banda es como enamorarse, es recordar cómo se escuchaban sus canciones en los 90′s y  sentir que no ha pasado el tiempo. Quizás una de mis selecciones más románticas de esta lista.
  3. Arcade Fire – Reflektor: De este disco no me gusta solo la música, sino el concepto, la idea, la forma en que presentaron su primer sencillo, la forma en que la banda se adapta a los nuevos medios y a la tecnología. Además, me gusta el humor de sus canciones, ya quiero verlos en vivo :-)
  4. Daft Punk – Random Access Memories: Los muchachos de los cascos regresaron con todo y nos hicieron bailar como solo ellos lo saben. Si mi Spotify no se equivoca, este es el disco completo que más veces escuché en el año.
  5. Disclosure – Settle: Quizás otro de los discos que más escuché en el año, está cargado de energía y buenas colaboraciones; puedo escucharlo de principio a fin estando segura que, a partir de la segunda canción, mi nivel de energía habrá aumentado, ese efecto tiene.
  6. The National – Trouble will find me: Nunca había tenido a esta banda entre mis favoritas, sin embargo, con este disco me conquistaron, quizás por eso en el Corona Capital decidí quedarme a verlos completos, en lugar de irme a ver algo más. Me gusta el sentimiento de melancolía de sus voces y su sonido.
  7. Devendra Banhart – Mala: A veces cuando escucho a este hombre me da la sensación de que está jugando mientras escribe y hace música, quizás por eso me gusta. Y este disco en particular, me gusta por sus canciones de amor (porque comigo siempre se trata de amor caray).
  8. Capital Cities: Música para estar de buenas y para bailar sin control aunque la gente se te quede viendo, eso es este disco. Si además tienen chance de ver a la banda en vivo, ya tienen un kit de buen humor y energía musical.
  9. Franz Ferdinand – Right thoughts, right words, right action: Uno más que se une a esta lista por el número de horas que me hizo bailar y la energía que me inyectó su música. Además, ya eran muchos años sin material nuevo de estos muchachos.
  10. Blood Orange – Cupid: ¿Les ha pasado que escuchan una canción y no descansan hasta descubrir cuál es, quien la canta y luego la escuchan 20 veces seguidas? Bueno, algo así me pasó con este disco de BO, la canción que me llevó a ello fue “You’r enot good enough” pero una vez que escuché el disco completo, no me quedé en esa canción solamente, lo escuché completo varias veces.
  • EXTRA 1: Rhye – Woman: Algunas canciones de ese disco ya eran de mis favoritas del 2012, pero el disco oficialmente salió hasta inicios de este año así que igual entra. Lo triste de ellos es que, al parecer, fue cosa de un disco. Si fuera romance sería elequivalente a un muy buen “one night stand”, de esos que recuerdas siempre pero que nunca suceden de nuevo.
  • EXTRA 2: RAC – Don’t talk to: En realidad es un EP, pero son 4 canciones que seguro te ponen a bailar. Ese muchacho (porque si, es solo un muchacho) hace buenos mixes y juega mucho con la música electrónica, escucharlo es una fiesta.
  • EXTRA 3: Kings of Leon – Mechanical Bull: El disco quizás no es tan bueno, pero ellos para mi tienen un poder especial. Los escucho y regreso a los mismos lugares, al mismo sentimiento agradabe. Es como si me recordaran el lado positivo de la historia, por eso me gusta escuchar que tienen algo nuevo.

 

Las canciones (pero no discos completos):

  1. Robin Thicke – Blurred Lines: Su disco entero es SEXY, pero esta canción es la que me hace querer verlo en vivo. Acierto total las colaboraciones de la rola.
  2. Lana del Rey – Young and Beautiful: En el 2012 todavía me negaba, pero este 2013 ya logré aceptar que me gustan algunas de las canciones de esta mujer. Esta en particular, me encanta.
  3. Phosphorescent – Song for Zula: La primera vez que escuché esta canción mi primer reflejo fue buscar el disco entero, pensando en que todo sería así… melancolía musical. No fue así, pero esta canción es de mis favoritas del año.
  4. Beck – It won’t be long: Algo me dice que el próximo año Beck nos sorprenderá con más cosas nuevas (leí que tiene muchas cuentas por pagar), esta canción es, mientras tanto, un buen entremés.
  5. Foals – Inhaler: Del “Holy Fire”, su disco de este año. Me gusta el cambio en las voces que hace la banda en esta canción, en general hay más de una rola del disco que me gusta mucho, como cuando te gusta el niño malo de la escuela, así se siente.
  6. Breakbot – You should know: Si estos muchachachos hubieran sacado un disco entero, seguro estaría en la lista de arriba, pero solo hubo sencillo. Música para bailar y llenarse de buena vibra, eso es esta rola.
  7. David Bowie – Were are we now?: Bowie regresó con un disco que, aunque me gusta, no me identifica del todo. Este fue el primer sencillo y me gusta por lo que dice; no se ustedes pero yo la escuché mucho y me ponía a pensar en todo eso que va cuestionando en su letra.
  8. Alt – J – Breezeblocks: Descubrí a Alt-J en el 2012, cuando le abrieron un concierto a Grouplove (si, ellos abrieron), por tanto, escuché esta canción en vivo antes de escucharla en su versión de estudio, desde entonces me atrapó.
  9. Empire of the Sun – Alive: Estos australianos regresaron y tuvieron esta canción como primer sencillo de su nuevo disco. Con tanta energía en esa primera rola, el resto me parecen desangeladas, por eso solo incluyo esta en la lista.
  10. Warpaint – Love is to die: Seguramente el 2014 será el año en que tendremos nuevo material de estas chicas, pero en tanto nos dejan esta rola de anticipo.
  11. Röyksopp – Something in my heart: Ya quiero escuchar un disco nuevo de estos nórdicos pero advierto que, cuando lo haya, si todo suena como esta canción, voy a ponerlo 20 veces seguidas.
  12. Pearl Jam – Syrens: Después de muuuucho tiempo de haberlos querido ver en vivo y no haber podido, este año al fin vi a esta banda en concierto y, quizás tristemente, me di cuenta de que son pocas las canciones de ellos que me emocionan casi hasta el llanto. Esta es una de ellas y es de su nuevo disco.
  • Mención especial a Kitchens Of Distinction – Japan To Jupiter: Porque yo ni conocía a esta banda (no sacaban nada nuevo desde hace 19 años), y con esta rola me conquistaron y me hicieron ir a devorar su discografía completa. [NOTA: Como su disco aún no está en Spotify, aquí les dejo la rola en cuestión]

Los descubrimientos y despeques musicales del año:

  • Banks: A esta californiana me la encontré buscando algo del vocalista de Interpol (Paul Banks) a inicios de este año, lo primero que escuché de ella fue “Before I ever met you”, desde entonces he estado atenta a sus noticias, su voz grave me encanta y espero el siguiente año ya haya algún disco completo de ella.
  • Jagwar Ma: Lo que el año pasado me provocó Electric Guest, este año lo logró esta banda. No importa cuan triste/enojado estés, su música sirve para ponerte de buenas. No cabe duda que los australianos saben cómo conquistarme con su música.
  • Lorde: ¿Qué les digo de esta niña? Me gusta pero quizás no tanto como les gusta a los redactores de la NME o Pitchfork. Yo ya la había escuchado cuando un par de amigos me mandaron canciones de ella, asumiendo que era de “mi estilo”. Creo que escucharemos mucho de ella, espero que sea musical y no tanto de sus dramas con otras chicas del “mundo artístico”.
  • Chvrches: Los primeros sencillos de esta banda ya sonaban en la segunda mitad del 2012, sin embargo este ha sido su año de despegue; electropop que igual puedes escuchar en la oficina que bien mezclado en una discoteca, eso tienen estos ingleses.
  • San Cisco: Otros que comenzaron en el 2012, pero que este año por fin sacaron disco (y uno muy bueno), si no los han escuchado, ¡van!
  • Max Frost: Una voz “rasposa” y canciones lentas con toques eléctrónicos es lo que ofrece este muchacho de 21 años. Si, es pop, pero es buen pop muchachos.

Los covers:

Arctic Monkeys – Hold on, we’re going home: La canción (original de Drake) ya me gustaba, pero la voz de Alex Turner la volvió irresistible. (Spotify no la tiene pero pueden escucharla aquí)

Twin Shadow – I’m not in love: La serie de covers que hizo Twin Shadow es buenísima, este cover es mi favorito, lo escuché mil veces. (Spotify no la tiene pero pueden escucharla aquí)

Bastille – We Can’t Stop: Original de la controversial Miley Cyrus, pero tomado desde un nuevo punto de vista totalmente. Me gustan los covers de Bastille. (Spotify no la tiene pero pueden escucharla aquí)

Sin más, aquí está la lista que contiene toda esta música (pueden seguir este playlist aquí):

del amor y la música (y el tiempo que los va cambiando).

del amor y la música (y el tiempo que los va cambiando).

Dec 04

Desde hace años he sido una romántica y, además, una fanática de la música. Quizás es por eso que no recuerdo cómo fue que terminé con mi primer novio (cuando tenía yo como 15 años), pero si tengo en la memoria qué canción me dedicó cuando esto sucedió. Para bien o para mal, siempre me ha gustado asociar canciones a mis historias de amor, aunque luego me asalten los recuerdos, aunque tenga que borrar por temporadas algunas canciones de mi reproductor, me gusta que el romance vaya acompañado de su propia banda sonora.

Hoy es cumpleaños de mi amigo Poncho y debido a eso, el día de ayer estuve armándole una lista musical (misma que está incluída al final de este texto). Como quería compartirle un pedacito de mi y de mi historia en esa lista, el tema que elegí para ella fue: el amor (¿no era obvio?). Una vez elegido el tema me di a la tarea de sumergirme en mis recuerdos y en recordar canciones que me hubieran acompañado en algún momento romántico de la vida. Podría haber sido una lista con más de cien canciones, pero como la idea es ir sumando más con el tiempo, la dejamos en menos de 30.

Lo interesante en el proceso de armar la lista fue darme cuenta de cómo la música va cambiando junto conmigo y también conforme a la evolución del romance con cada persona; porque no es lo mismo enamorarse a los 19 que a los 25, ni es lo mismo la emoción de las primeras semanas a la tranquilidad de una relación de años, o a la nostalgia de un amor en los recuerdos.

En lo personal, me gusta recordar a mis amores de la adolescencia con la música de U2, Aerosmith, Semisonic, Oasis, quizás alguna de Coldplay, con canciones que quizás no hablaban tanto de amor, sino de la vida y la emoción de vivirla. También darle un espacio a canciones de 50 cent, Outkast y Sean Paul para acordarme de esa época de locura en la que me gustaba robarle besos al muchacho que bailaba sus canciones en los cambios de clase. Da gusto acordarme de la emoción que sentía al hacer esas cosas, aunque fueran amores efímeros,  historias breves de dos o tres canciones.

Y luego, la emoción del primer amor, el dulce e innocente primer amor que, en mi caso, suena a The Bright Eyes, Moldy Peaches, Eels, The bird and the bee, Belle and Sebastian y “Un osito de peluche de Taiwan” de los Auténticos Decadentes; creo que pasé meses enteros buscándoles dobles y triples significados a muchas canciones de esas bandas para que luego alguien me pusiera un par de canciones de Vampire Weekend, The Kooks y Arctic Monkeys (que en ese momento tenían un disco solamente) y pasara de las lágrimas al baile.

¿Qué vendría luego? Primero un montón de amores con una o dos canciones cada uno y luego un amor con un montón de canciones, más maduras todas ellas, quizás más serias, con letras menos traviesas pero con más ganas de que sea un amor que permanezca, algunas quizás reflejando el miedo que causa el pensar en que ese romance se pierda, otras llenas de planes a futuro; las voces incluso cambian, son más graves, menos festivas, como si con ello pudiéramos dejar claro “Te estoy hablando en serio” cuando cantamos “Te amo y quiero que pasemos la vida juntos”. O bien, un montón de canciones diciendo “tú no fuiste pero seguro será alguien que se parezca a ti”, porque eso también vamos haciendo con el tiempo, descartamos y decidimos con qué nos quedamos y con qué no, borramos canciones de nuestras listas y almacenamos otras, agregamos recuerdos y decidimos qué olvidar.

Es por eso que creo que cada uno pondrá cosas distintas en sus listas dedicadas al amor; porque, si bien hay un montón de lugares comunes y referencias románticas similares, cada uno se encuentra con ellas en distintos momentos, y acompañadas de ritmos diferentes. Curiosamente en mi caso, casi siempre hago mis listas de canciones de amor sin alguien en mente, ya luego las personas se acomodan solas en ellas.

Y ustedes, ¿qué escuchan cuando se enamoran?

[Y la ironía juega conmigo cuando me pone a compartir la vida con un muchacho cuya pasión no está definida con notas musicales]

de los buenos recuerdos.

de los buenos recuerdos.

Nov 24

Siempre he creído que cada uno de nosotros decide de qué acordarse y de qué no, somos quienes van modelando los recuerdos para guardarlos como más nos guste (o como mejor nos convenga), quienes borran y editan de manera consciente o inconsciente para luego, cuando pasen los años y contemos de nuevo esa historia, todos vean lo divertida que fue, o lo triste que la pasaste, lo bueno que fuiste o lo enamorado que estabas. Tratamos a nuestros recuerdos como si fueran fotos de instagram a las que les agregas un filtro y ya está, puedes publicar tu mejor ángulo.

En alguna ocasión me reencontré con un hombre con el que en algún momento había tenido una relación, tuvimos una de esas pláticas (que muchas veces están de sobra) en las que nos acordamos de muchas cosas que vivimos juntos; fue increíble ver cómo recordábamos las historias de manera diferente, cómo cada uno de nosotros había guardado ciertos detalles y borrado otros, como habíamos ordenado y clsificado nuestros recuerdos para justificar cada uno su lado de la historia.

Cuando, como yo, eres una persona positiva y romántica sin remedio, los recuerdos positivos de los amores pasados se amontonan y poco a poco se me olvidan los defectos, las discusiones y los motivos por los que te separaste de repente se te antojan como circunstancias necesarias para caminar a la siguiente historia y casi por arte de mágia ya no duelen tanto. Si, incluso ese par de exes mios que se acostaron con una -ahora también ex- amiga (si, la misma en ambos casos), hasta de ellos tengo buenos recuerdos.

El lado negativo de toda esta situación de cortar, pegar, editar y modificar recuerdos como si fueran archivos en una computadora, son las pérdidas de información. Si bien algunos olvidos pueden ser calificados como indefensos, seguramente habrá otros que nos permitan mostrar lo humanos que somos y lo mucho que nos gusta equivocarnos, si, dos veces(o tres o mil) con la misma persona, por la misma razón.

Cuando esto sucede entonces dejas de decir adios y, sin necesidad de usar la voz, dices: “Hasta luego, ya nos veremos de vuelta cuando de nuevo se me hayan olvidado tus defectos”.  Y entonces nadie entiende el porqué, algunos piensan que eres un tonto, otros que eres demasiado noble o que te falta amor propio; tú puede que incluso pienses que es amor, pero luego te darás cuenta de que no es así, es solo una mala selección de recuerdos y olvidos.

[Me gustan mis recuerdos contigo, aún cuando la mitad de ellos no existan.]